
Argentina 2, Inglaterra 1: el que no salta, no juega la final
La Scaloneta escribió otra página agónica, esta vez épica por el rival y la instancia. Un triunfo que perdurará en la memoria de varias generaciones. Los goles, Enzo y Lautaro, para darlo vuelta y jug
Cayó del cielo brillante balón y todo el mundo vio cómo Lautaro Martínez puso la cabeza para que todo un país corriera a abrazarse de felicidad. Abajo las tropas de su majestad, arriba la Selección Argentina, otra vez en una final del mundo y después de eliminar nada menos que a Inglaterra. Otro 2 a 1 inolvidable, en esta ocasión repleto de sufrimiento, con una remontada heroica a cinco minutos del final. Como para seguir llorando en este Mundial increíble de “Infartina”, como para que Lionel Scaloni siga apegado a su apodo de “Llorona”.
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Traigan lloronas que emociones sobran
Argentina 2, Inglaterra 1: el que no salta, no juega la final
La Scaloneta escribió otra página agónica, esta vez épica por el rival y la instancia. Un triunfo que perdurará en la memoria de varias generaciones. Los goles, Enzo y Lautaro, para darlo vuelta y jugar el domingo contra España.
Por Cristian Dellocchio
15 de julio de 2026 - 19:14
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ATLANTA (United States), 15/07/2026.- Lautaro Martinez of Argentina (L) scores the 2-1 during the FIFA World Cup 2026 semifinals match England against Argentina, in Atlanta, USA, 15 July 2026. EFE/EPA/RONALD WITTEK
Chau Pickford, chau Stones. Hola Lautaro, hola final del mundo. EFE. EFE
Página/12 en Estados Unidos
Enviado especial a Atlanta
Cayó del cielo brillante balón y todo el mundo vio cómo Lautaro Martínez puso la cabeza para que todo un país corriera a abrazarse de felicidad. Abajo las tropas de su majestad, arriba la Selección Argentina, otra vez en una final del mundo y después de eliminar nada menos que a Inglaterra. Otro 2 a 1 inolvidable, en esta ocasión repleto de sufrimiento, con una remontada heroica a cinco minutos del final. Como para seguir llorando en este Mundial increíble de “Infartina”, como para que Lionel Scaloni siga apegado a su apodo de “Llorona”.
¿Tantas cosas lindas puede regalar el fútbol? ¿Tantas puede regalar esta Selección increíble? O tan mal está todo lo otro que el destino nos brinda semejante descarga. Los cambios de Dios, el cabezazo celestial, la remontada divina, el palo del diablo (y dos veces, casi tridente). Cuántos juegos de palabras se escucharán de ahora en más tras esta gesta -una más- del grupo de amigos conocidos como La Scaloneta. Un grupo de héroes con una sed insaciable y miles de vidas. Le será bien difícil matar a este equipo a España, el próximo rival, el último, el de la final del domingo en Nueva York. De las semis contra el país elogiado por Javier Milei una y varias veces a la definición contra el del tristemente célebre “qué angustia, querido rey” de Mauricio Macri. Cosa curiosa.
Atlanta, la ciudad de la remontada contra Egipto, fue el escenario de otra batalla épica. Un partido de dientes apretados, adentro y afuera, de jugadores, cuerpo técnico e hinchas, no importa desde dónde lo vieron. Cada trabada se festejó como un gol, cada gol se festejó como la vida misma. Y fue un partido muy bien jugado también. Argentina hizo bien las cosas cuando le tocó aguantar y muy bien cuando tuvo la pelota. Se volvió a ver esa Selección que supo deslumbrar, reconvertida en una máquina de ganar y hacer goles.